domingo, 13 de agosto de 2017

40 AÑOS DE LA MUERTE DEL REY ( ELVIS )






             Muy a menudo crecemos rodeados de iconos antiguos, que aun formando parte de la cultura popular contemporánea, por quedarnos muy alejados quizás en el tiempo, los vemos y los aceptamos como símbolos clásicos prefabricados, mercantilizados y rodeados de estereotipos y clichés generalistas, que hace que los pasemos por alto, sin ningún interés por profundizar en ellos. Ejemplos en la música o en el cine de los años 50,s claramente serían Elvis Presley, Frank Sinatra, James Dean o Marilyn Monroe.

Hasta que el día menos inesperado te topas con alguien o algo que te suscita interés y de repente salta la chispa mágica que te hace profundizar o ahondar en un personaje o leyenda apasionante con su correspondiente historia que te atrapa y cambia tu perspectiva para siempre.
Entre los citados, eso mismo me ocurrió a mí con Elvis, hace no mucho ( osea, tarde)
Es de esos colosos legendarios del anterior siglo XX, en el que tras la enorme parafernalia mitológica que envuelve su vida y obra, te encuentras con una historia más sencilla, humana y cercana que hace que te intereses más si cabe por la persona que por el mito del personaje.

Y con eso me voy a quedar en este modesto tributo, después de que el pasado 16 de agosto se cumpliesen 40 años de su muerte.

La historia de un joven ( Elvis Aaron Presley) que crece en una familia pobre instalada en Tupelo (Mississippi) con enormes dificultades para salir día a día. Se mudan cuando él cumple 13 años a Memphis (Tennesssee). Desde su infancia aprende a cantar y se empapa de música “negra” como góspel o blues, a la par que de la entonces entendida como para “blancos” hillbilly o country. De adolescente, el joven Elvis pese a su timidez, empieza a vestir de manera diferente al resto, siempre acompañado de una vieja guitarra. Al cumplir los 18 años, consigue a duras penas juntar 4 dólares para grabar en Sun Records, una canción para el cumpleaños de su madre en un single de la época. Pero ese muchacho era especial, tenía en su eterna sonrisa y mirada de soñador esa estrella que auguraba que algún día iba hacer algo más que grande, y vaya si lo hizo. Lo cambió todo radicalmente.

Ese mismo chico tras presentarse a varias pruebas y ser rechazado, en una una sesión de improvisación en Sun Records, consiguió aunar sus influencias provenientes de la música negra y blanca, aumentando el ritmo. Lo llevaba dentro. Pocos artistas habrán existido con tanta pasión dentro por la música, algo que nunca perdió, y que a la postre, le costó su propia vida.
Mientras, Elvis y otros cuantos estaban haciendo estallar la magia del rock,n,roll que impregnó a toda una generación de jóvenes de una actitud, rebeldía y sana insolencia muy necesaria para la estricta y  conservadora sociedad del momento. Al ser la imagen blanca del rock, la controversia le persigue. Primero el éxito, luego la locura, sus escandaloso movimientos de caderas y su ritmo endiablado le es censurado, prohibido, incluso judicialmente. Es considerado en los estados más rancios y conservadores como obsceno indecente e incitador…”algo propio de negros” se llegó a decir. ¿Increible, verdad?...hablamos de 1956-57. Pinchando aquí , podemos apreciar una de esas míticas exhibiciones en directo con su “Hound dog”. Al final, tuvo que ceder y en televisión o en vivo sólo se emitían imágenes de cintura para arriba o directamente se le prohibía mover las piernas.

Posteriormente, su popularidad alcanza tal nivel que tuvo que dar su palabra y firmar con un siniestro manager llamado Coronel Parker, cuya insaciable avaricia acabó por exprimir al mito y lo más importante, a la persona.

Los 60,s son duros. Su servicio militar en Alemania. Cuando vuelve, realiza varias películas de baja calidad, mientras se ve desplazado por la “British Invasion” de los Beattles a la cabeza. Ya no parece haber mercado para él.

Luego el retorno, en 1968, enfundado en cuero. Por fin, los 70,s una época maravillosa, el rey había vuelto. Pero, sobre todo a raíz de su divorcio con Priscila en 1972 y la asfixiante e inhumana agenda a la que el coronel Parker le sometía sin descanso ( hasta sesiones dobles de programación) hizo que con los años sus problemas de salud aumentaran. Sus médicos personales le recetaban cualquier cosa para que Elvis continuase. Cantidades industriales de pastillas para dormir, activarse para volver al escenario en pocas horas, antidepresivos, adelgazantes… No hay organismo humano que aguantase ese ritmo. Nadie, o pocos le propusieron seriamente que parase. Aun así, él quería seguir. Dentro de la tristeza y el vacío de sus últimos años y días, salir al escenario era lo único que le hacía feliz. Siempre sonriente y profesional, apenas canceló ningún concierto. Lo último era decepcionar a su público.

Hasta que un 16 de agosto de 1977, a sus sólo 42 años, su cuerpo dijo…”¡Basta!”
Lo más impresionante para mí de Elvis, dejando a un lado las malas jugadas y excentricidades propias de la megalomanía que rodea a todas las estrellas, siempre fue su bondad y su enorme corazón. En el fondo nunca dejó de ser ese muchacho soñador, inquieto y simpático. Nunca escatimó una sonrisa, autógrafo o foto con ninguno de sus fans, donaba enormes cantidades de dinero o directamente lo gastaba en regalos para sus allegados. Fue una persona, honesta, generosa y con múltiples gestos humanitarios. Como digo, creo que nunca olvidó a ese muchacho pobre que creció en Tupelo. De alguna forma, siempre lo llevó dentro.

Por todo eso y lo que supuso, siempre será el rey.

Dejamos en el video de cabecera 2 temas de su etapa de retorno de los 70,s con esa vestimenta estilo “karateka” ( al que era aficionado)
En primer lugar “Burning love” ( todo un temazo) para continuar con “Suspicious mind”, donde podemos ver cómo lo daba todo, moviéndose frenéticamente en el escenario hasta la extenuación. Así día tras día, mes a mes….

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